Responsabilidad Civil en las Profesiones Técnicas: conocer el riesgo para ejercer con seguridad

 

El Colegio de Ingenieros Industriales de Navarra celebró una jornada práctica sobre los riesgos legales que asume un ingeniero cada vez que firma un proyecto, un informe o una dirección de obra, y las herramientas disponibles para gestionarlos con eficacia.

 

El Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Navarra organizó una jornada formativa sobre responsabilidad civil en las profesiones técnicas, con el objetivo de ofrecer a los ingenieros colegiados una visión práctica y actualizada de los riesgos legales que conlleva el ejercicio libre de la profesión. La sesión, patrocinada por AON, combinó el análisis de la normativa aplicable con el estudio de casos reales, y contó con una amplia participación de colegiados.

El enfoque de la jornada fue deliberadamente práctico: no se trató de alarmar al profesional, sino de proporcionarle las claves para identificar sus exposiciones y actuar con mayor tranquilidad jurídica. El mensaje central que recorrió toda la sesión fue claro: la gran mayoría de los problemas graves que afectan a los ingenieros en el ámbito de la responsabilidad civil no derivan de errores técnicos graves, sino de una falta de previsión documental, contractual y de gestión del riesgo.

 

Tres vías de activación de la responsabilidad

La jornada articuló su contenido en torno a los tres grandes vectores a través de los cuales puede surgir la responsabilidad civil del ingeniero: la vía contractual, la vía legal o normativa y la extracontractual. Cada una presenta características distintas en cuanto a plazos, límites y herramientas de defensa disponibles.

En el ámbito contractual, se explicó que el ingeniero puede y debe establecer en el contrato límites cuantitativos de responsabilidad —vinculados a su póliza de RC profesional—, así como excluir expresamente la pérdida de beneficios, las paralizaciones de actividad y el lucro cesante, daños que habitualmente quedan fuera de la cobertura aseguradora. Por su parte, la responsabilidad legal o normativa pone en valor el papel de las normas técnicas como escudo defensivo: citar explícitamente las normas UNE y reglamentos aplicables en cada proyecto y documentar su cumplimiento es una de las defensas más sólidas ante una reclamación.

Se ilustró este punto con un caso práctico especialmente revelador: un ingeniero que había referenciado en su proyecto la norma UNE de par de apriete para cuadros eléctricos fue absuelto en juicio, mientras que el instalador que desconocía dicha norma resultó condenado tras el incendio que produjo un falso contacto en un borne mal apretado.

 

Herramientas de protección profesional

Una parte sustancial de la sesión se dedicó a las herramientas que el profesional tiene a su alcance para reducir su exposición al riesgo. Entre ellas destacaron tres: las reservas técnicas, el Reglamento europeo de productos de construcción y la incorporación como asegurado nominal en las pólizas de otros agentes de la obra.

Las reservas técnicas —declaraciones escritas en el proyecto, en las actas de obra o en el certificado final mediante las que el ingeniero delimita el alcance de su responsabilidad— fueron presentadas como la herramienta de defensa más eficaz. A través de dos casos reales —un centro comercial con una losa de subpresión y una planta de embotellamiento con pavimento industrial— se demostró cómo su uso adecuado puede ser determinante para obtener la absolución.

El Reglamento europeo 2024/3110 (anteriormente el Reglamento 305/2011) desplaza la responsabilidad sobre los productos de construcción con marcado CE al fabricante o suministrador. Esto supone que, si un producto falla por no cumplir las especificaciones de su nota técnica, la responsabilidad no recae sobre el ingeniero que lo especificó. Se recomendó incluir en todos los proyectos un capítulo específico —denominado «Capítulo 16″— en el que se listen estos productos con su fabricante, nota técnica y marcado CE.

 

La responsabilidad medioambiental, un riesgo fuera de cobertura

La jornada dedicó un bloque específico a la responsabilidad medioambiental, que generó un notable impacto entre los asistentes. La Ley 26/2007 establece un régimen completamente distinto al de la responsabilidad civil convencional: no caduca, recae sobre el operador medioambiental —no sobre el ingeniero proyectista— y ninguna póliza de RC profesional la cubre, sin excepción. Se recomendó incluir en todos los contratos, facturas y presupuestos una cláusula expresa de exclusión de esta responsabilidad.

 

La póliza de RC profesional: coberturas y límites

El último bloque se centró en el funcionamiento de las pólizas de RC profesional, explicando el sistema claim-made —que cubre el momento de la reclamación, no el del error— y la importancia de notificar el siniestro al primer indicio de problema. Se destacó también el «daño patrimonial puro», que representa cerca del 80% de los siniestros en obra viva, y se advirtió sobre las principales exclusiones que el profesional debe gestionar contractualmente: la actividad como contratista o instalador, la fabricación y venta de productos, y, como ya se indicó, la responsabilidad medioambiental.

 

¿Quieres acceder al informe completo?

Si estás interesado en obtener el informe resumen de la jornada, con los casos prácticos, la tabla de recomendaciones y el decálogo de buenas prácticas, ponte en contacto con nosotros: eventos@coiina.com

 

Con el patrocinio de AON.